El alarmante mapa de vulnerabilidad del suelo de Medellín: las zonas de riesgo se han triplicado en los últimos años

El alarmante mapa de vulnerabilidad del suelo de Medellín: las zonas de riesgo se han triplicado en los últimos años

En su proceso de planificación urbana y gestión ambiental, la Alcaldía de Medellín dio a conocer una preocupante realidad sobre las zonas de riesgo que hay en la ciudad.

El resultado se dio al presentar la revisión excepcional de la norma urbanística de amenaza y riesgo, la cual se integra directamente en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

Este proceso, explicó la Administración Distrital, busca dotar a las autoridades de herramientas técnicas mucho más precisas y ajustadas a la realidad geográfica actual, permitiendo blindar a las comunidades frente a fenómenos naturales recurrentes y orientar el desarrollo territorial de manera segura y sostenible.

El proyecto normativo se fundamenta en rigurosos estudios básicos desarrollados en convenio con la Universidad Eafit. Mediante la integración de variables geológicas, geomorfológicas e hidrológicas, los expertos lograron mapear y evaluar con gran exactitud la susceptibilidad del suelo tanto en áreas urbanas como rurales.

Tal esfuerzo técnico responde a la necesidad de conocer de primera mano el comportamiento de los terrenos ante amenazas asociadas a movimientos en masa, inundaciones y avenidas torrenciales. Los resultados de esta actualización cartográfica y técnica revelan transformaciones profundas en la dimensión del peligro en el territorio.

En el caso específico de los movimientos en masa, las áreas catalogadas con amenaza alta experimentaron un crecimiento sustancial, pasando de 3. 022 a 14. 025 hectáreas, mientras que las de amenaza media se movieron de 2. 777 a 5. 657 hectáreas, reduciéndose las de amenaza baja de 29. 639 a 18. 047 hectáreas.

Este incremento responde a la alta sensibilidad de las laderas y a la incorporación de información geomorfológica más avanzada. Por otro lado, los fenómenos hidrológicos también muestran variaciones de consideración.

Las zonas con amenaza alta por inundaciones subieron de 465 a 575 hectáreas, y las de amenaza media pasaron de 66 a 364 hectáreas, disminuyendo las de categoría baja de 436 a 195 hectáreas. En contraste, las avenidas torrenciales reflejaron un comportamiento particular en la alta amenaza, que pasó de 4.

316 a 587 hectáreas, incorporándose nuevas mediciones técnicas con 169 hectáreas en nivel medio y 207 en bajo. Un indicador clave dentro de esta revisión corresponde a las áreas con condición de riesgo, las cuales agrupan aquellos polígonos con amenaza alta que ya cuentan con asentamientos humanos, edificaciones o infraestructura.

Estas zonas críticas aumentaron de 610 a 1. 610 hectáreas. Según explicó la subdirectora de Planeación Territorial y Estratégica de Ciudad, Martha Isabel Tamayo Vélez, esta información detallada es el insumo principal para priorizar estudios específicos y adoptar medidas de intervención oportunas que salvaguarden la vida de los ciudadanos.

Asimismo, la propuesta del POT introduce una reclasificación para 86 polígonos que históricamente habían sido catalogados desde el año 2014 como zonas de alto riesgo no mitigable.

De este grupo, 40 sectores transmutarán a áreas con condición de riesgo para recibir estudios detallados, 28 conservarán su condición restrictiva inicial, 16 saldrán por completo de las categorías de riesgo y dos pasarán a ser considerados de alto riesgo mitigable gracias a análisis previos.

Finalmente, esta actualización normativa no se limita a un ejercicio cartográfico, sino que constituye la hoja de ruta para articular la gestión del riesgo con programas sociales de transformación urbana.

De este modo, los datos se conectarán con los Planes de Legalización, Regularización y Mejoramiento de Hábitat (PLRMH) y el programa de Mejoramiento Integral de Barrios (MIB), viabilizando obras de mitigación, mejoramiento del entorno y, en los casos más extremos, procesos seguros de reasentamiento.

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