Taylor Swift ingresó al Salón de la Fama de los Compositores de Nashville durante una ceremonia realizada el lunes 26 de octubre en el Music City Center, en Nashville, Estados Unidos. La cantante recibió el reconocimiento por su trayectoria como compositora y aprovechó el momento para recordar a quienes la acompañaron en sus comienzos.
El encargado de presentarla fue el músico Brad Paisley, ganador de 14 premios Grammy. Durante su intervención, Swift habló sobre la importancia que tuvo Nashville en su formación artística y recordó que, desde sus años escolares, soñaba con desarrollar allí su carrera musical.
La cantante firmó su primer contrato editorial a los 14 años, una etapa en la que comenzó a aprender de compositores y productores que contribuyeron a su desarrollo profesional. Entre ellos mencionó a Liz Rose y Nathan Chapman, con quienes trabajó en sus primeros años en la industria.
Swift destacó que estas personas fueron fundamentales durante una etapa decisiva de su vida. También resaltó la influencia de la comunidad musical de Nashville y la manera en que aprendió sobre la colaboración, la creatividad y los desafíos del proceso de escribir canciones.
Durante la ceremonia, la artista también recordó con humor una anécdota con Paisley. Contó que su relación había quedado marcada desde 2007, cuando él llenó su autobús de gira con miles de grillos vivos, una broma que le impidió dormir.
El reconocimiento llega pocos días después del vigésimo aniversario de su álbum debut, publicado el 24 de octubre de 2006, que marcó el inicio de su carrera discográfica.
Swift fue homenajeada junto a otros compositores, entre ellos Lyle Lovett, Shawn Camp, Lee Thomas Miller, Bruce Channel y el fallecido J. I. Allison. La ceremonia también incluyó una interpretación de Love Story en versión bluegrass, a cargo de Lainey Wilson.
Con este ingreso, Taylor Swift suma un nuevo reconocimiento a una carrera en la que la composición ha sido una de sus principales señas de identidad.
